jueves, 3 de junio de 2010

BITÁCORA TALES N.3 - 29 DE MAYO 2010

QUE TENGAS UN CUERPO PARA EXPONER
“Mirar” hacia atrás para definir los orígenes y aceptarlos a conciencia, o asumirlos, expresión muy de moda en el ámbito psicológico, permite enfrentar serena y lucidamente la tarea de definir los objetivos, las ambiciones, los sueños y propósitos del hombre como individuo, del hombre como elemento de la comunidad y de la comunidad misma.
El sábado anterior tuvimos, mis compañeros de taller y yo, la oportunidad de conocer y experimentar en forma excepcionalmente directa y en un mismo acontecimiento, dos fenómenos históricos contemporáneos, a través de la exposición “HABEAS CORPUS” ,la cual se presenta en el Museo de Arte del Banco de la república.
Una, el cuerpo. En una interesante disposición de la sala, se exhiben cuatro tipos de cuerpos: el oculto ( o intimo), el expuesto( reverencia y sacrificio),el fragmentado(pedazos de cuerpos) y el mortificado(martirizado). Para ello, los curadores, suman objetos de culto y seculares, así como obras coloniales y contemporáneas, que busca ponernos a pensar en el cuerpo como experiencia cultural y vaso comunicante de la historia.
Dos, la invidencia. La visita, guiada, nos fue acompañada por un grupo de invidentes de diferentes edades que desistiendo de su limitación visual (total “todos estamos ciegos. Ciegos que podemos ver y no mirar”), entraron a maravillarse de las obras “vistas” a través de nuestras voces que trataban de describir lo que nuestros ojos percibían. Ejercicio interesante que nos demostró el miedo a aceptar como natural aquello que plantea lo desconocido. Fatal, por la falta de espontaneidad y frescura que hace que a nuestras palabras les haga falta la fuerza necesaria para no ser imprecisos en los contornos, en los colores, los ademanes, miradas, etc.
La exposición plantea la reflexión de la violencia como punto de construcción de nuestro cuerpo social colectivo. Una respuesta que debe aunarse a la finalidad de la descripción. Una relación que implica y sugiere, secretos. Secretos que pueden sugerir otros y otros. Secretos que alientan la búsqueda inefable o permanente de la vida. Solo así nos prolongaremos en el tiempo y en los sueños
Alberto Salazar C