Fuera el anticipo de días lluviosos, de una semana para quien les escribe llena de parciales y trabajos (perdón por la demora), tuvimos la muy agradable compañía de Oscar Mauricio el hermano de Alberto, con su humor que nos hizo a todos reír y sonreír durante toda la sesión.
Leímos un capítulo de la Loca de la Casa de Rosa Montero, tomamos el infaltable tinto de todas las reuniones, nos acompañó Lucía, mientras llegaba el tiempo de la escritura, estuvimos un poco pensativos hablando acerca de la psicología entre tantas otras cosas y de las experiencias personales, la sensibilidad entre otros temas interesantes.
Terminaríamos la sesión a eso de las 6, cuando la tarde un tanto lluviosa dio paso a la oscuridad y a las estrellas para emprender el camino a casa, recorriendo un trecho en la nocturna Ciudad del caos con su agitado ambiente pre-electoral.
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